divendres, 7 de maig de 2021

XIII

 


Escuálida, pequeña, negra como el carbón,

con los ojos grandes, amarillos y enfermos.

Llegó a casa de la mano de tu hermano

y la llevamos directa al veterinario.

Nos ocupamos de ella

y la gatita te eligió a ti como compañero de juegos,

como amigo con quien pasar

las horas de silencios y complicidades.

Al hacerse mayor cuidaba de ti como una madre,

la Maregata, te besaba, te lamía el cabello.

Pasaba las horas a tu lado hasta que te trasmitió

el gusto por la independencia de los felinos

y la necesidad de convencer a través de la seducción.

Te ha sobrevivido, es tan vieja como una tortuga.

A veces te llama desde la puerta de tu habitación

y al no obtener respuesta la Maregata

llora como una vieja centenaria.