diumenge, 23 de maig de 2021

XV

 

Entendías el equipo como una unidad en la diversidad.

Siete jugadores sobre la pista de balonmano,

cada uno con un espacio, una misión,

portero, extremo, lateral, central y pivote.

Atacar haciendo volar la bola de una a otra mano.

Defender, retroceder, avanzar

leyendo en el gesto o en una mirada fugaz

los resortes de una estrategia.

Desde niño conocías las reglas a fondo,

con los años fuiste árbitro, entrenador,

y a pesar de tu tirada ácrata

cumplías con cada una de ellas.

Juego limpio, leal, sincero, correcto.

Pronto aprendiste a reivindicarte,

¡nadie te regaló nada!,

tú nunca te cansaste de ser generoso,

qué vamos a hacer, el animal humano es como es.

A pesar de ser el menos fornido,

luchabas cuerpo a cuerpo con tozudez hasta que

conseguías romper la muralla,

entonces hacías o recibías un buen pase

y la bola se estrellaba victoriosa en la red.

 

Mientras el equipo celebraba las jugadas,

tú, solo en casa, escribía la crónica para el periódico.




Fotos: Club d'Handbol Puçol, Club Urdaibai Eskubaloi Taldea de la comarca de Urdaiba (Euskadi), Equipo de Balonmano de la Universidad de La Laguna, Tenerife.