dissabte, 27 de novembre de 2021

XXXVI

 



Esta última noche

del maldito verano del pandémico 2020

un escozor terrible en los dedos del alma

me empuja a escribir

los versos más tristes que nunca he compuesto .

La derrumbe ha sido terrible,

detrás se ha llevado sueños y ilusiones.

Ahora, pasada la media noche,

me siento solo, airado, frustrado, acabado

viejo e incluso culpable,

culpable de no haberlo visto venir.

Me siento dolido porque no nos has dado

la oportunidad de salvarte.

Escribo atrapado, arrastrado por la tristeza

para decirte que te amé,

que te quiero, y sé que también nos amabas.

Para ti, Arnau Llibertad, como el árbol talado

al que en la cepa le nacen brotes,

aún me queda una brizna de vida,

toda una vida para recordar

todo lo que no podremos vivir juntos.

 

(Con el permiso de los señores

Neruda, Hernández y Estellés).