dissabte, 3 d’abril de 2021

VIII

 


Vivo en el barrio viejo

donde la memoria es un espectro

que me ofrece en cada esquina

rancias postales con escenas,

escenarios y personajes del pasado.

En los tejados anidan mirlos, gorriones.

Cada año, a las puertas del verano,

los pollitos se sienten con fuerzas

para abandonar de un salto el nido.

Hay quien consigue volar.

Otros caen en la calle

y aunque la madre está a su lado,

vigilándolos y protegiéndolos de los depredadores,

las fuerzas los abandonan y se rinden.

Al día siguiente aparecen muertos.

Son días que siempre he temido

y a menudo me encierro en casa

para evitar asistir a la tragedia.

 

Yo tenía un hijo fuerte y inteligente

que al saltar del nido no pudo alzar el vuelo.

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